miércoles, 23 de julio de 2008

Puertas

Cerrar una puerta, dejar dentro de esa habitación muchos años de tu vida, un montón de sillas -ahora vacías- y risas que se pierden, peleas que se evaporan, rivalidades, amistades y chismes que le dan color a ese cuarto grande donde se reunía la gente.
Juntos día a día casi todo el año; ahora, que dejamos encerrados los recuerdos caminamos aislados por rumbos distintos, solos, porque en este tiempo nos hicimos compañía, nos hicimos la guerra, nos ignoramos, nos importamos, nos convertimos en una especie de familia al azar y no nos quedó de otra que criticarnos, soportarnos, hacernos amigos, jugar a los enemigos, ahora nos toca separarnos, duele, aunque nos cueste aceptarlo.Atrás queda una suerte de infancia, de recuerdos, de vida en común y nos toca pisar la vida real, porque nos lanzamos del nido, dejamos de ser niños, es hora de abrir una nueva puerta...

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Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen