miércoles, 9 de abril de 2008

Enamor


Me vengo de ti, me introduzco en tu piel como una bacteria para recorrerte el pensamiento día y noche. No te puedes olvidar que existo, que estoy, que siento, que tengo amor para darte y unas manos sanas esperando por las tuyas.

Trata de huir, no será posible, porque sabemos desde siempre que somos, que fuimos, que podemos ser y te torturo con el presente infinito en el que nos convertimos.


Disfruto saber que me piensas, que me anhelas, porque fuiste quien inició la batalla, quien accionó el gatillo. Y serán mis balas cada suspiro que te robe, mis cañones cada sonrisa que me dediques, mis emboscadas cada sueño tuyo, cada deseo de tenerme allí.


Quisiste la guerra, entonces luchemos, seré tan encantadora que te enamorarás de mí y no podrás evitarlo, como yo no puedo evitar quererte

1 comentario:

Doctor Spawlding dijo...

Buff! Si pudiéramos evitar querer, ¿realmente lo haríamos?
He llegado por casualidad y lo que ha escrito me viene al pelo. Un saludo.

Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen