martes, 22 de abril de 2008

En Espera


De vuelta a la espera. Ya es la hora.

Miro a los lados como buscándote, no estás, ha pasado 1 minuto.


El aire me congela los pies. Descalza, sí, estoy descalza, como siempre que estoy en pijamas aunque te fastidie mi hábito indígena. Intento hacer tiempo colocando música, imagino que la puedes escuchar también. Bostezo.


Poco a poco se apagan las luces de la casa, y quedo aquí, sola en medio de esta enorme habitación; la radiante luz de luna me ilumina, creo que no me podrás ver hoy.


Han pasado 6 minutos y no llegas, me pregunto qué harás. Ojala me sirviera de algo lo que leí de proyección astral para viajar por un momento, visitarte sin que lo sepas allá, donde te encuentras.


Sonrío, ya tengo 10 minutos esperando. ¿Será que llegas?, quizá lo hagas y me saludes y me abraces sin emoción, hoy no me importa, exigiré tu atención como premio a mi paciencia.

Te aburres, a lo mejor tengas sueño y me hables sólo 15 minutos y con suerte empieces a extrañarme.


Ya pasaron 20 minutos, me emocioné al oír un auto en la puerta, me asomé, no eras tú, el nuevo día se corona acá.

¿Acaso estamos tan lejos? y en estos momentos de reflexión me pregunto si algún día estaremos relativamente cerca.

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Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen