jueves, 10 de abril de 2008

Desea


"tengo deseos de ti" susurró a su oído y dejó escapar un suspiro hecho de ganas contenidas, de anhelos. Volvió a suspirar pero ésta vez su nariz le rozaba el cuello delicadamente, el aliento húmedo le erizaba la piel, el camino que trazaba su respiración le producía placer.


No dijo nada, a pesar de la confesión siguió mirando hacia el frente, tratando de ignorar los latidos acelerados en su pecho, el calor repentino que se apoderaba de su cuerpo y se concentraba en su vientre.Pestañeó al sentir que le tomaba la mano, que la acariciaba como si quisiera despertarle de un sueño, como si pretendiera llamarle a la vida, a las emociones.

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Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen