domingo, 10 de febrero de 2008

La Caverna de Platón


En el mito de la caverna, Platón relata la existencia de unos hombres cautivos desde su nacimiento en el interior de una cueva. Prisioneros de las sombras oscuras propias de los habitáculos subterráneos, están además encadenados de piernas y cuello, de manera que tienen que mirar siempre adelante sin poder girar nunca la cabeza. Los cautivos, con sus cabezas inmóviles, no ven nada más que las sombras proyectadas por un fuego al fondo de la caverna — como una pantalla de cine en la cual se proyectaran sombras chinas— y llegan a creer, faltos de cualquier otra referencia, que aquello que ven no son sombras, sino la única realidad.
A veces, cuando estoy en la oscura sala de un cine, me siento cautivo como los prisioneros del mito platónico y confundo la ficción de la pantalla con la realidad. Cuando esta sensación me asalta, suelo desinhibirme de la película y mirar a mí alrededor. Lo que veo es un montón de prisioneros absortos y abstraídos, ajenos a la realidad e inmersos en la historia de la pantalla. Por sus caras descubro si la película les está gustando o no. Es una experiencia de lo más enriquecedora.
Por desgracia, en el sector audiovisual gallego —y en buena medida en el español y europeo— vivimos prisioneros de nuestras ideas y no solemos despegar la mirada de esas sombras hipnotizadoras que confundimos con la realidad. En gran medida, las ligaduras que impiden nuestro movimiento (y cualquier otra “mirada” personal) vienen derivadas de la dependencia que sobre nosotros ejercen las instituciones, entidades crediticias, medios de comunicación, etc., reos como somos de subvenciones, avales, préstamos, contratos, críticas, etc.
Cuando conseguimos liberarnos de esas cadenas, recuperamos nuestra libertad y descubrimos que podemos ser algo más que creadores de sombras, que detrás hay un mundo nítido, polícromo, tridimensional y real, que es el que los espectadores, nuestros "clientes", los únicos a los que les debemos respeto y consideración, desean ver y disfrutar.


De vez en cuando deberíamos mirar para otro lado y hacernos insumisos de todo lo establecido, prescrito, ordenado y políticamente correcto..


Por cierto hace unos días vi una pelicula muy buena que se llama así: La Caverna de Platón... La recomiendo es un juego pero real..

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Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen