jueves, 31 de enero de 2008

Mediodía


Sabía a cartón, esa fue la primera impresión de la hambrienta estudiante al llevarse el panqué de marca que compró en el cafetín.

Leía un libro, no le prestó atención al involuntario acto de abrir el paquetito y pellizcar el perfecto panqué de vainilla.
Lo observó, estaba segura que antes lo había comido y recordaba la sensación de la masa desmoronándose en su boca, llenándole los orificios nasales del dulce aroma de la vainilla; sufriendo luego por aquellos rebeldes que se depositaban en sus dientes y le arruinaban la sonrisa.


Ése no era el mismo, no se hundía y ascendía lentamente como los panqués hechos en casa, parecía más bien un trozo de goma espuma, verificó la fecha de vencimiento y aún faltaba un mes para que supiera peor.


Entonces lo miró con tristeza, no se lo volvería a llevar a la boca, siguió leyendo en silencio, con las tripas retorciéndosele en ese mediodía de Enero...

1 comentario:

Óvp dijo...

me ha entrado hambre al leerlo!jeje y son las 3 de la madrugada!

Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen