jueves, 10 de enero de 2008

Dolor


De una u otra forma, el dolor siempre se refleja. A veces en un grito silencioso, que desgarra más por su represión.
Termina poniendo un muro a manera de coraza, donde la ternura rebota sin cumplir su función. Torre inexpugnable de frialdad con su expresión tardía y fuera de lugar.
Seducir para dañar, para afianzar la autoestima en el dolor del otro. Seducir para acabar estragado de insatisfacciones. Dañar al otro, para después adentrarse en el camino hacia ninguna parte.
El dolor acaba siendo bálsamo en quien lo sufre, y aguijón contra quien lo infringe.

1 comentario:

fenrir dijo...

el dolor de otros alivia nuestra pena misma, porq asi sabran lo q uno siente,es como un escape a nuestro propio dolor, en fin muy bueno te felicito

Es algo que todos en alguna ocasión hemos sentido, y aveces no sabemos como expresarlo, al menos hago el intento para decribir aquellas cosas que parecen imposibles de describir... Y que en ocasiones . . . duelen